Hace un año culminaba el Seminario “Gestión Cultural” organizado en la Casona Editora Perú; uno de los temas le fue encargado al Dr. Mario Arce y se denominaba -Momento Vargas Llosa-, porque asumí que no se le estaba dando la importancia a la premiación del escritor, no como tal (sumamente merecido por supuesto) sino más bien, como el inicio de una nueva etapa en la producción y desarrollo de las artes y la cultura, en la tierra que vio nacer al escritor.
Hasta ahora considero que estamos en lo correcto, si bien es cierto entre las numerosas y pequeñas comunidades artísticas y culturales no existe un hilo conductor (liderazgo), con satisfacción comprobamos que sus esfuerzos se realizan cada vez con mayor frecuencia, aún con la ausencia del apoyo económico que requiere.
Los acontecimientos de este año en alguna medida también contribuyen al fortalecimiento de nuestras raíces artísticas y culturales, la defensa del patrimonio (material e inmaterial) así lo ha demostrado, la apertura de nuevos espacios será un reto que deberemos pasar; esperemos que también las Universidades asuman algunas, mayor protagonismo y las otras decidan involucrarse de una buena vez.
No se puede seguir considerando a la cultura como la última rueda del coche, es un tema transversal; el paraguas que no existía en los documentos de gestión del Gobierno Regional, esperemos considere el aporte de la sociedad civil en el plan de desarrollo concertado 2012-2021, con lo cual las municipalidades provinciales y distritales podrán elaborar sus proyectos en esta materia. Los escasos compromisos asumidos por los hoy alcaldes en sus campañas electorales deberán también ser cumplidos. El rol de la Dirección regional de cultura necesita ser replanteado, ya no más una oficina considerada como mera “mesa de partes”.
En la era de la globalización todo es más competitivo, ya estamos inmersos en ella y debemos otorgar al Arte y la cultura el lugar que merece, se debe competir con los espectáculos aún con los faranduleros que por naturaleza son efímeros. La responsabilidad social de las empresas tiene mucho que aportar, no es posible que artistas y gestores tengan que mendigar cada vez que se proponen llevar adelante sus proyectos.
Los futuros candidatos a autoridades elegidas ya no podrán ignorar la realidad que se avecina, necesitamos de ellos su compromiso serio, sin oportunismos innecesarios; la comunidad artística y cultural y, la población así lo exigirán.
