
El lunes 16 de abril “El Ogro” por su fuerte carácter, falleció a los 76 años en Lima, víctima de un cáncer pulmonar.
Acá una entrevista interesante que dió hace no mucho tiempo a la revista Dedo Medio. es más, creo que fue la última:
Entrevista en la revista Dedo medio, por Sandro Mairata
Mientras espero a que El Ogro me abra la puerta, pienso que no quiero que nuestra conversación gire solo en torno a esa columna que publicó en medio de la crisis con los nativos de Bagua, esa tragedia que dejó una veintena de muertos en junio pasado y que quedó sin responsables oficiales, solo con culpables morales que nunca pidieron perdón. Mientras que el Perú lloraba la sangre de peruanos contra peruanos regada en la selva, Andrés Bedoya Ugarteche publicó un extenso texto que casi al cierre incluyó una frase hoy famosa por su infamia: “Y para desgracia nuestra, todo esto tiene para largo… para muy largo. No sé qué espera Alan que no prepara a su FAP con todo el napalm necesario”.
Fue una estocada letrada inoportuna y majadera. Con los ánimos encendidos por los eventos recientes, quienes leyeron las palabras de Bedoya Ugarteche en “La Ortiga” –su columna semanal del diario CORREO– entendieron literalmente que este añejo arequipeño pedía echarle napalm a los nativos de Bagua, cosa que, según él, es falsa. Bedoya asegura que lo que pretendía era pedirle al presidente García rociar con el veneno inflamable a lo que él considera una casta política nociva para el país, con Ollanta Humala a la cabeza. Obviando una lectura detallada y factual, todos entendieron lo que quisieron y repletaron de comprensible ira el buzón de Bedoya y cuanta dirección electrónica del diario Correo hallaron, inclusive la página en Facebook de donde salen los comentarios que abren esta nota. Yo mismo le dejé a Bedoya este regalo:
Sandro Mairata:
No necesitamos gente en los medios como Bedoya Ugarteche. Pero es bueno saber dónde está el cáncer para erradicarlo. En mi vida me he topado muchas veces con gente racista, pero el asco que siento por la barbarie escrita de este señor no se pasa así nomás.
Me ha tocado trabajar para gente racista y lamento esa parte de mi experiencia de vida. Y esa gente no se da cuenta que ellos mismos prolongan los males que acaban en episodios lamentables como los de la selva.
Diario Correo: Desinféctate y bota a ese infeliz.
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–Hola, bienvenido. –Me dice.
Estoy en casa de “El Ogro” Bedoya, como se le conoce entre varios círculos políticos e intelectuales de Arequipa. El apodo tiene dos orígenes según a quién se pregunte: Un periodista paisano suyo me dijo que le venía de toda la vida, por feo. Sentado en su comodísima sala él me explica la segunda versión. “Es que cuando estaba en el colegio me gustaba hacer de ogro y correr a asustar a los chibolos menores. Siempre fui así, me revienta un carajo la autoridad”.
¿Quién es Bedoya Ugarteche? Un paria periodístico feliz de serlo. Un jubilado que vive de sus rentas en una zona privilegiada de Arequipa, con dos hijos sobre los cuarenta y unos nietos hermosos que revolotean y le piden gomitas al abuelo mientras conversamos, ajenos a la realidad de que en Lima se considera a este papapa de gafas grandes y voz gruesa poco menos que un criminal de la prensa. Abundan creaciones en PhotoShop que lo muestran como un oficial nazi. Según él mismo, a Aldo Mariátegui, director del diario, “le encanta” su columna y debe ser así porque de una columna literal cada jueves ahora se publican sus textos a página entera los sábados, con todo y la visceralidad que caracterizan los textos con su firma.
Al ministro boliviano que reclamó por la vestimenta de una Miss Perú basado en la tradición de la diablada –según aquél, de origen boliviano– le dedica estas frases: “A pesar de que le han explicado que cuando ese baile se inventó Bolivia no existía, que ese baile ni siquiera es original del pueblo aymara, que toda la música ‘vernacular’ del Perú y Bolivia nace en el medioevo europeo… sigue en sus trece. Bueno pues, que se joda. Que eleve su imbecilidad a niveles internacionales, a ver si supera al morón del Palacio Quemado”. Y los bolivianos mismos como nación pueden seguir igual camino: “¿No entienden los boliches que su país es el producto de una veleidad –probablemente alcoholizada– de Bolívar? ¿No recuerdan que fueron el Alto Perú?”
Su recuerdo del gobierno de transición liderado por Valentín Paniagua difiere también de la versión que una mayoría maneja: “Esa baba viscosa mal llamada ‘gobierno de transición’, que fuera conducida por pazguatos, papanatas y candelejones e infestada de criptocomunistas. Gracias a ‘eso’ que se llamó ‘gobierno’ y a la posterior entronización del borrachín de Cabana e incontables tontos útiles –amén de carteristas y otros tipos de pandilleros de poca monta–, centenares de terrucos fueron puestos en libertad”. Y ni le mencionen al mismo Paniagua. La monserga de lisuras que borbotean de la boca de Bedoya haría sonrojar a un cómico ambulante.
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“Cuando estudiaba Derecho en la Universidad San Agustín de Arequipa, por tener algo qué hacer entré a la redacción del diario EL PUEBLO. Ahí me tenían de reportero, de entrevistador, toda la vaina. Era la época de los cajistas y los linotipos. Era estilo cowboy, con las visceras verdes (en la rotativa). Después entré a trabajar a un estudio, y empecé a escribir un par de artículos en la página editorial de EL PUEBLO y de ahí tuve un programa en la televisión que se llamaba LA PEDRADA DE ANDRES, el año ‘58 en el canal 2 de Arequipa. Era semanal, quince minutos con caricaturas dibujadas de los personajes de Arequipa, que las animábamos y hacíamos hablar. Nada nuevo, lo mismo de siempre. A la gente le encantó. Luego salí con una marioneta que construimos con un material similar al jebe –costó como 200 dólares–, que era para representar al típico arequipeño…”
Andrés Bedoya Ugarteche es ventrílocuo. Y me imita la voz del típico arequipeño, que en su versión suena a una abuela sin dientes renegando por haber encontrado a su nieto con los pantalones en el suelo y una revista porno entre las manos.
“Estuve imitando voces de políticos y cosas así. Luego pasé a Canal 6. Y en la época de Velasco casi me meten preso por haber hablado mal de los bazares militares. Puse a un militar hablando como turco, vendiendo barato y plop, me cayó la PIP (ex Policía de Investigaciones del Perú). Me llevaron a hablar con el Comandante General. ‘Usted debe ser comunista, porque solo los comunistas atacan al ejército’, me dijo. Típica lógica del milico. ‘Si usted no hace otro programa hablando bien del Ejército, le quitamos la firma a la licencia del canal y lo cerramos’”. Entonces El Ogro contestó como mejor sabía: Puso a una marioneta a hablar bien del Ejército Peruano, pero con un revólver que le apuntaba encima de la cabeza y una polca burlona sobre los militares. Ahí lo dejaron.
En persona, Bedoya Ugarteche te invita a sentar y te dice que en 73 años de vida nunca ha visto un partido de fútbol. Es un récord que está dispuesto a mantener por su asco ante ese deporte. Su padre, Jorge Bedoya Forger, nació con una temprana fortuna amasada con las tierras y empresas familiares pero, sobre todo, impactó en el joven Andrés por su recurrente obsesión con Estados Unidos, donde su posición económica le permitió vivir varios años, en Los Ángeles. Luego, lo perderían todo en la crisis de 1929, La Gran Depresión.
– Mi padre era el tipo de persona que veía algo malo en el Perú y exclamaba “¡Eso no pasaría en Estados Unidos!” –recuerda Andrés, quien identifica en esta actitud una fuente vital de su sentido crítico ante todo. –Para él, Estados Unidos era el Paraíso. Si te morías confesado, te ibas a Estados Unidos.
Bedoya está casado y vive con su primera y única esposa después de 45 años. “Estar casado ha aumentado mi convicción de no creer en el matrimonio. Solo estoy casado para convencerme de que no sirve estarlo”, refunfuña. La casona donde vive con la familia completa en el distrito de Vallecito es uno de los tres enormes predios a su nombre en una misma manzana: los otros dos –uno al lado, el otro detrás– están rentados al Sodalicio de Vida Cristiana, una congregación católica que se ha hecho fama de ser tan estricta como el Opus Dei. Aclaración uno: Andrés Bedoya Ugarteche odia la religión, sin importar lo devotos que sean sus caseros.
– A mí qué chucha lo que crean; total, son puntuales y pagan bien.
Aclaración dos: Este periodista formó parte del Movimiento de Vida Cristiana, un brazo laico del Sodalicio.
Y a ustedes qué chucha.
– Yo recibo correos en que algunos me escriben como si se estuvieran dirigendo al Papa, y otros que comienzan con lo más suave que es ‘oe recontrachuchaetumadre’… Me encanta. Prefiero los que me insultan, además esos los puedo reproducir.
– ¿Es usted racista, Sr. Bedoya?
– Definamos racismo: Desprecio de raza en preferencia de otra. Yo tengo raza española, alemana, judía, árabe y collahua, etnia de Caylloma, en Arequipa.
– Usted es blanco…
– ¿Blanco? Nunca viste un noruego.
– Y pertenece a la élite social privilegiada de Arequipa.
– Antauro Humala es racista. Habla de “etnocacerista”, es decir, raza. Y Toledo, cuando hace alarde de ser cholo, es racista.
– Don Andrés…
– Yo no puedo ser racista porque no es científico. No soy religioso porque tengo pensamiento científico.
– ¿Es consciente que su popularidad se genera por oposición? A la gente le gusta odiarlo.
– Ah, sí.
– ¿Y Bagua? Usted cruzó la línea con su columna.
– Yo definí “nativo” como alguien que nace en un lugar. Y esta gente nativa se considera de una etnia, no se consideran peruanos, o sea los racistas son ellos. Y hablé de “chunchos”, que son habitantes salvajes de una región. Es la definición de la Enciclopedia Espasa, no mía.
Usted es lo suficientemente inteligente para saber que lo hace por joder.
Claro que lo hago por joder. Yo tengo un blog en el que varias personas me han preguntado por qué escribes. Yo les digo que por la única razón valedera: por joder. Y a veces, cuando todo está bien, me jode pues.
¿A quién respeta usted?
Yo admiraba al astrónomo Carl Sagan (y lo pronuncia séigan, para que quede claro que domina el tema). Para mí, mi súper-súper, a pesar de que era muy religioso es Isaac Newton. Einsten. Gente racional con pensamiento científico.
¿Vargas Llosa?
Es un buen novelista.
¿Sofía Mulanovich?
No me hables de deportes.
¿Juan Diego Flórez?
Sí, lo respeto, pero hasta ahora no veo eso de “el segundo Pavarotti”.
¿Gastón Acurio?
Lo critiqué cuando dijo que todos debíamos ser de izquierda. Claro, él que vive de darle de comer a la gente con plata…
¿Queda algún político que respete?
¿Sabes cuál? Ese del Opus Dei… Rafael Rey. Nada es 100% nunca nada, pero en honorabilidad es uno de los posibles cinco del parlamento que se salvan, nunca va a robar ni nunca va a tirar… salvo que el Alzheimer luego lo reconfigure.
¿Usted se siente cholo?
Yo no me siento nada. Ni siquiera peruano. Cuando dejé la religión dejé también mi patria. La única manera de ser objetivo es no tener ni religión, ni bandera, ni Dios, ni ley; bueno, la ley que me toque donde estoy.
¿Y por qué se queda en el Perú?
Porque no tengo plata para irme. Y a mis hijos les digo que se vayan mientras puedan.
¿Qué piensa de la muerte de Alicia Delgado?
Me convencí de que Dios odia la música vernacular.
¿Y Marco Antonio?
Todo el lío fue porque tenía plata.
¿Es usted homofóbico?
¡Al contrario! He defendido tanto a los homosexuales que no sé qué espera el MHOL para hacerme maricón honorario. Yo también podría ser maricón honoris causa.
¿Sintió algo cuando murió Michael Jackson?
Sí, claro, yo admiraba mucho al bailarín… Lástima que su muerte se cruzó con la huevada esa de Abencia Meza…
Definitivamente era un personaje que solo Arequipa podía generar, eso a mi no me cabe la menor duda. Lo digo por su franqueza, tan diferente a ese humor y forma de expresión tan cortesana del peruano y del limeño, general y especialmente.
Sobre sus puntos de vista, opiniones y demás se pueden hablar y hacer 100000 comentarios. Seguramente el solo leer la entrevista líneas arriba ya despertó en muchos sus molestias, indignaciones y algunos agrados.
Finalmente entre a la página de Correo, diario donde escribía y encontré una lista de personas que evidentemente lo extrañan vía twiteos.
En el 2009 si mal no recuerdo ganó un premio, a la columna más racista del mundo. Vaya premio. Seguro hasta lo fue a recoger riéndose.