Archivo de la etiqueta: discriminación en corso de la amistad

Dejar la mala costumbre de llamar discriminación a casi todo

Suerte de reflexión sobre un tema que no debiera ser polémico si se tratase con razones, y no con cruzadas ideológicas sin sustento en nuestras tierras.

Candelaria de Puno en AQP 2016
Candelaria de Puno en AQP 2016

En la foto de Febrero de 2016 publicada en Frasecorta a través de su página oficial y cuenta de Facebook, podemos dilucidar muchas cosas:

1.- La fiesta de la Candelaria -con baile y comparsa- es una tradición muy arraigada en Puno, no en Arequipa, y por ser una fiesta de aquel pueblo, pues ellos lo celebran a su manera (nadie se entromete a decirles que deben ser “plurales” e “incluir” danzas o música arequipeña o cusqueña), y esta celebración la llevan a cabo desde muchos años por las calles de nuestra ciudad, sin ningún problema, tal como cualquier comunidad hace sus desfiles en cualquier otro país y ciudad. Eso me parece muy bien, porque es normal, es natural.

2.- Entonces, el Corso de la Amistad de Arequipa (muy venido a menos por quienes lo organizan, principalmente) es una fiesta de Arequipa, y si la lógica es que se rija por las tradiciones o formas del pueblo que le organiza y ejecuta, tal como la Candelaria en Puno lo hace, es algo coherente que establezca sus formas; es decir, si a nadie se le ocurre demandar en la Candelaria que 1/3 de sus agrupamientos sean para música arequipeña, tacneña o piurana -y no lo demandamos porque entendemos que es su forma de llevar su fiesta-, ¿por qué a los Arequipeños se les puede exigir -so pena de ser discriminadores- que en su fiesta se den agrupamientos mayoritarios a un tipo de música de otra localidad?, eso, sin perder de perspectiva que ya en nuestro corso se da espacio de más de un 60% a 70% a bailes y música de otras localidades y países, y que solo la localidad de Puno tiene el 25% a más del 60% de los números presentados, según se ha visto en los últimos 15 años.

Siendo así las cosas:

¿Por qué habría discriminación si la municipalidad de Arequipa o Puno -o el ente organizador de una fiesta cualquiera- establece que la naturaleza de su fiesta o corso es en un 99.9% de danzas locales o de música propia -caso Candelaria de Puno-, o si en otra ciudad optan por la posibilidad de presentar danzas de muchas ciudades y países -variedad- y a la vez procurar un componente importante de bailes locales (como es el caso de Arequipa)?
¿No entiendo dónde está la discriminación en ninguna de las 2 fiestas populares (mencionadas)?

Alguien dirá: “Pero como la mayoría de personas que viven en Arequipa son puneños o descendientes de puneños, al no permitir que sean la mayoría o la delegación más amplia los estás negando”, en ese sentido podría decir alguien con total coherencia: “Y eso quiere decir que la mayor colonia de puneños fuera de Puno está en Arequipa y ni por esas nos invitan o permiten compartir nuestras tradiciones con ellos en sus fiestas, en alguna suerte equilibrio o natural convivencia social-comercial o de cordialidad recíproca”.

Como se hace obvio, cada celebración o fiesta tiene su tradición, su forma de ser, sus reglas y fines; y hay que respetarles mientras no vayan contra la sana razón. Y que La Candelaria bien sea celebrada en AQP o Puno se componga al 100% de bailes altiplánicos no discrimina a nadie, y si en el Corso de AQP se reglamenta que las danzas puneñas sean un 10% o 20% eso no vulnera a nadie tampoco. Es más, si tuviéramos que hacer un balance de quién está esforzándose un tanto más por conocer al vecino, pues se hace obvio que sería quien los incluye en sus fiestas.

Así pensadas las cosas, no veamos fantasmas de discriminación en estas 2 fiestas, porque no los hay y nunca los hubo. Dicho sea de paso, los arequipeños hasta donde tengo entendido nunca nos hemos quejado con que no den cabida a una pampeña, un carnaval o un carro alegórico con Yaravís en la Candearia, por lo que gracias a Dios, aun respetamos las tradiciones y forma de festejar de nuestros vecinos, y entiendo por ende, que participaremos con nuestras tradiciones cuando nos inviten, que es su potestad, y sin duda nos haríamos presentes de ser ese el caso, tal como lo haría el norte peruano con la marinera o Chile con la cueca de ser invitados a la fiesta de La Candelaria.

Espero que nadie lea estas líneas pensando que niego que haya discriminación en ámbitos laborales, comerciales o sociales; pues me refiero estrictamente al tema del Corso y las festividades populares.

Espero que esta reflexión cobre frutos, para que en Agosto no entremos en acusaciones de marginación y discriminación basada en la participación limitada o por cupos de las danzas altiplánicas o cualquier otra en las fiestas locales.

(f)*

Francisco J. Málaga Palao.