Hace unos días en el canal 7 se pasaron dos programas dedicados a Teodoro Nuñez Ureta. Lamentablemente no he encontrado los dos capítulos de una hora que se le dedicaron.

Para quienes no saben quien fue Teodoro, acá pueden dar un vistazo. Si están sin tiempo, podemos definirlo como un pintor y muralista arequipeño. Pero en este vídeo se puede apreciar, en palabras propias, la orientación que procuraba en sus obras y lo que buscaba con y de ellas. Obras con un profundo sentido social y realista, solidario con su gente. Mejor escúchenlo, es muy gratificante..
La página: viruarte.blogspot.com dice de su obras:
* Su obra encierra un mensaje cívico que plantea la lucha por la justicia social, en síntesis comprometido con el pueblo.
* El motivo de sus pinturas no era satisfacer a un reducido grupo elite de personas, sino dirigido a todas aquellas personas que apreciaran su obra, sin importar condición u oficio.
* Poseía una visión diferente de sus comtenporaneos.
* El pensamiento del artista estaba profundamente unido con la pintura, expresando a través de ella el ideario colectivo de un pueblo con ansias de construir una nacion. Sus pinturas sobre Arequipa reflejan las costumbres del hombre del campo y la ciudad.
Acá algunas de sus obras:
Finalmente, es curioso saber que este artista, como muchos otros colegas arequipeños, por ejemplo el poeta Benito Bonifáz, no eran solo artistas sino políticos, y no de partidos, sino de ideas, las que traían tan enraizadas que no solo participaban en los reclamos pacíficos, pero en las revueltas armadas de la época, incluso siendo quienes exponían la vida en estas, ordenándose en primera línea. Cómo testimonio de ello los siguientes extractos.
Artículo del diario La Primera:
(…) Teodoro Núñez Ureta, hijo de Pedro Núñez Ponce y de Julia Ureta Groslinger, nació en Arequipa el 1 de abril de 1914. Tras estudios en el Colegio Nacional de la Independencia Américana, ingresó a la Universidad Nacional de San Agustín. En ésta se incorporó a la lucha contra el régimen de Luis M. Sánchez Cerro, lo cual lo condujo a la prisión y el destierro en Chile (1932-1934). De regreso a su ciudad natal, obtuvo el grado de bachiller en Ciencias y de bachiller y doctor en Filosofía y Letras.
(…) Hombre de izquierda, en su biografía, tal como la contó a Mercedes García Belaunde, declara: “No se imagina cuánto hemos odiado al Apra nosotros en Arequipa. Con qué desprecio, porque siempre fueron los peores, los mediocres.” Una vez, cuando dictaba clases en la Universidad de San Agustín, los apristas lo atacaron en cargamontón, imitando un ruido de moscardones. Les exigió que se callaran. Como no lo hicieran, tomó del cuello y del pantalón al más impertinente y lo arrojó por la ventana. Los demás quedaron inmóviles.
Diario La Primera, edición del primero de Abril del 2012:
Hoy se cumplen cien años del nacimiento de Teodoro Núñez Ureta, el gran pintor arequipeño que fue, además, narrador, ensayista, fino cultor de la prosa artística y luchador por los derechos del pueblo, no sólo con el pincel. Javier de Belaunde, quien fue asistente de Francisco Mostajo –guía del pueblo de Arequipa– en el momento de la insurrección mistiana de junio de 1950 contra la dictadura de Odría, recuerda que Núñez Ureta, como jefe del comando civil que derrotó al Ejército, preparaba a los grupos de choque “en una actividad muy intensa y muy valiente porque allí las balas silbaban”. El artista tenía entonces 38 años de edad; pero ya antes se había enfrentado a otra dictadura, la del fascista Sánchez Cerro. Con el maestro se podía dialogar sobre el teatro del absurdo o sobre el yaraví, en vías de extinción en Arequipa. Me dijo en una entrevista: “Cuando a un pueblo quieren conquistarlo, lo primero que hacen es robarle el alma.” Sus óleos, sus acuarelas, sus escritos son un tesoro que el Estado debería preservar y publicar.
Personaje de muchas dimensiones.
Este artículo quería inicialmente tratar el tema de su arte de forma exclusiva, pero termina tocando también su lado político, dimensiones que a su vez no son distantes, sino que parecen influenciarse y manifestarse en su obra artística. Uno se pregunta al final de ver sus obras y escucharle hablar si en verdad no pintaba más bien como instrumento de su postura política y de vida. No lo sé.




