Por: Luis Alonso Ortíz

El resultado de una segunda vuelta de lo que MVLL (ese ciudadano del mundo) llamó el cáncer o el sida, es consecuencia directa de la política del ya te llegará el chorreo.
Y claro, acaso no es obvio que el 35% de pobres peruanos, (peruanos como tú, como yo… ¿como tú?, ¿como yo?) son ajenos a ese crecimiento; a esa “bonanza” que viene empaquetada, y con las mismísimas marcas que salen en la Tv.

Acaso no es obvio, que hay una división impresionante a cuadras de Palacio, cruzando el Jirón de la Unión atravesando el Puente y llegando al Rímac; acaso no hay gente que duerme en las calles de Arequipa, donde antes, jóvenes progresistas hicieron pichi, porque quieren pué; o se nos ha olvidado también que somos el país con mortalidad materno-infantil de las más altas de América Latina (sólo superada por Haití, Guatemala y Bolivia) o que el 25% de los peruanos no tiene acceso a la atención primaria de salud, y cifras –dicho sea de paso- que se dan sobre todo en la Sierra -donde el aire ralea y no se puede pensar-, acaso no somos conscientes que la gente se muere de frio, DE FRÍO!! Acaso no compatriotas…
Y claro, parece que se nos olvidó que ellos también votan pué.
Y ahí viene el problema, en el olvido, en el atisbo, en mirar de reojo, como si eso no existiera; o si en último caso -ya inevitable-, frente a frente con ellos se piensa por adentro que “ya les llegará el chorreo”, mientras YO esté bien y mi “people” también: todo es fashion, falso birrete y purpurina.
“Ay darlin, pero si el Perú avanza…. ahora ya tenemos “Malls” y hasta toca Paul, NO PODEMOS RETROCEDER!”
Francamente no me resulta sorprendente; tampoco estoy contento, pues no me siento representado ni por el Comandante ni por la nipona “teletubiana”. Sólo digo que era previsible. Y lo es, porque el Perú sigue dividido, porque quienes manejan las cosas en el País (y no, no es el Estado sino las Empresas), les importa un quinto carajo lo que pase con sus “compatriotas”, mientras estén tranquilos, y no hagan huelgas antimineras el Perú avanza y nos llenamos los bolsillos (unos pocos, los otros que esperen el chorreo).
Esa fragmentación, esa imposibilidad de re-conocimiento entre quienes controlan el sistema y los otros, es la que nos tiene hoy en día frente a dos opciones: Una que representa un gobierno corrupto, que controló los medios de prensa, que aniquiló las organizaciones sociales, y muchas personas inocentes, pero que tiene como un punto “a favor” la perpetuación del sistema, sumando el asistencialismo, ósea el buzo y los zapatos para el cole (por eso el arraigo en las clases populares y su pase a segunda vuelta) y por el otro, a un cachaco que no está a la altura, que entierra la cabeza en el papel y que si no fuera por sus asesores (ósea profes de la PUCP) no podría articular con coherencia más de dos ideas.
Pero ninguno es un salto al vacío, e ideológicamente estoy más cerca del cachaco que de la mullida “geysha”. (Sucede que él no es quien)
Hoy voté por ELOHIM, en la segunda vuelta ya veremos.
Me queda como re- flexión, mi política interna, mi propia coherencia, el ánimo de hacer algo más que por mí mismo: comencé con mi madre, ahora la escucho paciente; si hay una conclusión sobre lo sucedido, no puede ser otra que la responsabilidad de nuestros actos y el inevitable paso del tiempo.
Ya lo dijo Modesto Chafloque: “No hay que prometer un País con futuro, sino en un futuro, un País”.